La estimulación de los diversos sentidos que nos permiten acceder a la información del
mundo que nos rodea (vista, tacto, oído, olfato, gusto, propiocepción de nuestro propio cuerpo....) suele ser herramienta indispensable en la recuperación de diversos trastornos o lesiones neurológicas o del desarrollo.
Está indicado desde los niños hasta la tercera edad.